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Se cumplieron 25 años del festival más hablado y comentado de la Argentina y de Latinoamérica. La edición número 25 del Cosquín dejó bastante tela para cortar. Hubo grandes actuaciones, grandes decepciones, mucha agua, mucho calor, mucha humedad y muchísimo barro. También algo de rock, aunque si somos buenos, hubo bastante más que años anteriores, cosa que agradecemos de corazón quienes nos acercamos hasta San María de Punilla. Pero vamos por día.
Día 1 –sábado-
La mañana comenzó con lluvias y una gran tormenta eléctrica que amenazó de manera muy seria el comienzo del festival. Afortunadamente cerca de las 3 de la tarde paró completamente. El predio era una masa de barro y lodo más que importante. Todo con muchos aires a un Woodstock tercermundista. Hay que admitir que el barro le daba una cierta épica a la escena salida de una pintura renacentista o impresionista, aunque cuando caminabas, te deslizabas como el mejor de los surfistas.
Los que se animaron a mojarse un poco, pudieron ver los arranques de Ryan y de Santi Celli, el ex Salvapantallas. La bonaerenses se hicieron virales apenas terminado su set. Con el “ Dios mío, ayudame a sobrellevar este trágico amor “en las pantallas (con Beso de Donald Trump y Milei incluido), dejaron en claro de qué lado de la mecha está un gran sector de la juventud del rock, no así muchos artistas “consagrados” que estuvieron bastante tibios en ese aspecto por no decir fríos. Los Ryan tuvieron su oportunidad y la aprovecharon. Sonaron bien y lograron repercusión. La hicieron bien.
Ya con mucho sol sobre las cabezas fue el turno de Hilda Lizarazu con su homenaje a Charly García. Si bien la banda sonó de primera, la cual estaba dirigida por el maestro Lito Vitale, el show fue bastante frío. Quizás por la elección de temas. Empezar con “Necesito tu amor”, “Bancate ese defecto” y “La grasa de las capitales” en un show de festival es medio bajonero. Más a esa hora, 4, 5 de la tarde. Pero en general la presentación estuvo muy correcta en modo Big band (vientos, cuerdas, teclados varios y bata electrónica).
Casi al mismo tiempo, en el escenario sur, se producía una de las actuaciones más flojas del festival. Jóvenes Pordioseros tocó solo 6 temas, de los cuales solo 4 fueron ejecutadas en su totalidad por Toti Iglesias. Un cover de los redondos cantado por Germán Drago (guitarrista) y “Nunca me enseñaste” acompañados por Wayra Iglesias completaron la lista. Por más que al final parecía levantar un poco con Toti cantando entre la gente, no alcanzó, flojo de verdad.
Divididos y el Mató a un policía motorizado no defraudaron en el escenario norte. Hits y más hits para que todos se vayan contentos a seguir disfrutando de la tarde. Tipitos y Guasones se presentaron del otro lado del predio donde un rato antes había tocado Ryan. Los de La Plata hicieron el mismo show que vienen haciendo hace años. Un loop. Hay que volver a las bases y sentarse a componer, sino es aburrido.
En el escenario montaña dijeron presentes los uruguayos de la Vela Puerca y NTVG. Misma situación que Guasones. El mismo show y las mismas canciones de hace muchos años. Cero innovación, cero sorpresa. NTVG empezó su propio show con un cover de “Un ángel para tu soledad” de los Redonditos, con la intención de ganarse al público de entrada. Raro, empezar tu actuación en Cosquín con un clásico de otra banda, pareció por lo menos muy estudiado y forzado, por más que ya lo venían haciendo, pero logró su cometido, la gente cantó y bailó todos los temas. Tampoco el Público era muy exigente que digamos. No es un público de rock como debería serlo. En general son paracaidistas eventeros que muchas veces no saben ni siquiera quien está tocando. Mucha selfie, mucha producción en la vestimenta, pero poca euforia rockera. Eso sí, Emiliano Brancciari fue de los pocos que se expresó públicamente en apoyo a Lali Espósito, María Becerra y Milo J. Poroto a favor para Emiliano en esta. Dillom y Joaquín Levington en sus respectivos momentos, también declararon a favor de ellos y la verdadera libertad (de expresión), y apuntaron en contra de la censura y el hostigamiento hacia los artistas por parte de un gran sector de la sociedad e increíblemente, también de la política.
Volviendo a la música no todo fue flojo el día uno. La cosa remontó en el momento justo. En el lugar donde tenía que suceder, en las bases, en el principio de todo… en la casita del Blues .Las Gingers Hearts, Claudette King (la hija de B.B King), Menphis y Los Espíritus dieron cátedras de blues y rock del mejor. La banda de Maxi Prietto estuvo fabulosa. En un recinto tan pequeño como es la casita, exprimieron al máximo lo mejor de su repertorio. El lugar estaba desbordado, la gente sobresalía por las lomitas del lugar sin ver nada y bailaba igual. Grandísimo show. Casi en el mismo horario, Wos desplegó su artillería. Sus músicos son de primera y la elección de temas estuvo muy bien. Hits, clásicos y el feat con Dillom. Todos contentos. Mucha energía, letras directas y hasta un freestaileo muy original. Excelente. En el mismo lugar, un rato más tarde, los Babasónicos y Adrian Dárgelos hicieron una catarata de hits que la gente bailó sin parar.
Pasadas las 9 y media de la noche el escenario Norte tenía dos platos fuertes pegados. Airbag y Dillom. Los Sardelli lograron meter hasta pirotecnia. Inflables y máscaras de cráneos no faltaron. Todo fiel al estilo de su última gira, Jinetes Cromados, de la cual todavía quedan estelas. Canciones hiteras, muchos gritos y chicas con poca ropa sobre los hombros en “Colombiana” también estuvieron. Show completo.
Dillom es un caso especial. Mucha actitud, mucha pose punk y la verdad que un gran histrionismo a base de la improvisación en escena, hacen que sea un gran Showman. Su banda es de las mejores de la actualidad en ejecución y performance. Con piel de heavy metal y sonido muchas veces pop, Dylan León Masa la rompió. Casi el mejor show de la primera jornada. Casi, porque faltaban los Ratones Paranoicos. Ema Horvilleur se la bancó como un duque en el Paraguay. Tocó para poca gente, pero él se mostró intenso y de buen humor. Muy bien.
Para cerrar el primer día estaba el tan anunciado show de Juanse y compañía. Si bien después del recital en Vélez, los Ratones tocaron un par de veces más, la expectativa era grande. Y no defraudaron. Los años cada vez les sientan mejor. Rocanroles con ADN punk y Stone hicieron gozar a los miles que nos quedamos hasta la media noche para verlos. Fue una lástima que muchos pibes decidieran ir a sacarse selfies a los Stands de un conocido Fernet en vez de apreciar un verdadero show de Rock. Juanse estuvo impecable, Memi clavó todas las líneas, Sarco ordenado como siempre y Roy a Tempo justo en todas las canciones. Los vientos comandados por Miguel Tallarita (FDAA) también brillaron. ¿La lista? , espectacular. No falló nada. Los Ratones la descocieron. Fueron lo mejor del sábado.
Día 2 -Domingo-
La grilla de la segunda jornada fue un poco más austera en comparación del primer día.
Los shows más destacados de las primeras horas de la tarde fueron los de Fonso y las Paritarias, Blair, Sol Bassa y Silvestre y la Naranja.
Ya entrada la tardecita vendría lo mejor de lo mejor. En el escenario Paraguay Vapor of morphine, massacre y Winona Riders tocaban pegados. Unas joyas dentro del festival que mucho decidieron obviar para ver a Nicki Nicole, Luck Ra y la Delio Valdéz entre otros. Increible. Los americanos comandados por Dana Colley (ex Morphine) dieron un set contundente. El formato trío es maravilloso. Saxo, batería y bajo, Sin viola, suena tremendo. La guitarra es simulada por Jeremy Lyons (bajista), que además canta como los dioses. Wallace y equipo hicieron los clásicos que conocemos todos, mientras que los Winona se prendieron fuego y aprovecharon al máximo el escaso tiempo que tuvieron. 8 temas para unos 50 minutos. Resurrección, V.V, Hondart, Fiesta en el ascensor, Joel, Tiempo de jazz, A.P.T y D.I.E. Hermosa lista.
Un poco más temprano, Ca7riel y Paco amoroso harían uno de los espectáculos más esperados por los más jóvenes.
Ya entrada la noche el mismísimo Skay Beilinson sufrió el chasco de todo el Cosquín Rock 2025. Por problemas con el sonido en todo su set, los cuales se acentuaron en el medio del solo de jijiji, decidió dar por terminada su presentación antes de tiempo, no sin antes pedir disculpas al público y retirándose en la oscuridad. Una pena. Mucha gente se acercó hasta la parte Sur del aeródromo para verlo.
Más allá que ambas jornadas terminaban con música electrónica al palo en sus respectivos lugares, el casi final del festival estuvo a cargo de Los Piojos. Estos Piojos 3.0 con caras nuevas y canciones clásicas, que supieron mutar y están en un gran momento musical. Debo reconocer que me sorprendieron. Si bien en los shows de La Plata habían ido de menor a mayor, no esperaba tanto en Córdoba. No porque no lo quisiera, sino que veía poco probable que lograran modificar los errores y pulir las desprolijidades 360 ° en tan poco tiempo. Pero lo lograron. Dieron su mejor show en lo que va de esta vuelta y en por lo menos casi 20 años. Hay que irse muy atrás en el tiempo para recordar un show tan redondo de la banda de El Palomar. Porque hay que decir la verdad, previo al show despedida de River, todos sabíamos que algo podrido había y que la cosa no daba para más, y eso se sentía en los últimos vivos.
El Domingo Ciro brilló como hacía tiempo no lo hacía. Físicamente está mejor que hace 10 años con los persas. Volvió a bailar y a hacer pasos que había dejado de hacer. Está impecable, en la voz, en conducción, en todo. A Piti se lo vió mejor que en los Shows de La Plata donde hizo mucho calor y quizás lo padeció en varios tramos. Se lo notó mucho más suelto.
Un gran acierto del show de Cosquín, fue que mejoraron varias cosas, y no ocurrieron desfasajes en la intensidad de la banda. Buira y Cardero en las batas estuvieron muy bien. Luli bass sigue en un sueño. Se lo merece y lo sabe aprovechar. Le saca jugo en todas. Cuando Ciro la hace pasar al frente, cuando tiene sus solos y hasta cuando se anima a interactuar con la gente. Toca muy pero muy bien. La decisión más inteligente y acertada de este regreso después del tema bajista, fue la de contratar a Luli Bass, de eso no hay dudas.
El show arrancó con Arco, Te diría y yira yira. Todo en modo enganchado. Sensacional. Siguieron Vine hasta aquí, Difícil, Ruleta, Motumbo, Luz de Marfil y Sudestada. Después del Homenaje a , volvieron con Llévatelo, Desde lejos…, Ay ay ay, Tan solo, Shup shup y Genius. En tan solo, Ca7riel (de Ca7riel y Paco) se subió para zapar e incendiar con punteos el solo de la canción, la cual engancharon con simpatía por el demonio de los Stones, gran momento. El otro Catriel, Ciavarella, de Divididos casi rompe los parches de la batería en Genius. Magnifico.
Los bises los dividieron en dos partes, los primeros empezaron con Como Ali, El balneario..., Bicho de ciudad y Pacifico, para luego irse a cambiar por última vez y terminar con Verano del 92, Maradó, Muévelo, El farolito enganchada con la Rubia tarada, Cruel y Finale. Estupendo todo el ritual piojoso.
Pasó un cuarto de siglo para este Festival que parece no parar nunca más. De aquella plaza Próspero Molina a este aeródromo de Santa María de Punilla. Un evento con Pros y contras, siempre controversial, polémico, y tan argentino como el dulce de leche que depende como está hecho, depende la edición, puede llegar a empalagar. Este año salí satisfecho, el próximo veremos , si voy y me dejan entrar, les cuento.