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DEMOLEDORES: LA MONO TRÍO DESPIDIÓ SU ANOMALÍA TOUR EN EL TEATRO VÓRTERIX

El power trío conformado por Gaspar Benegas, Lucas Argomedo y Ramiro Naguil cerró el viernes 8 la gran gira iniciada en el 2021 de la mano de su segundo disco de estudio, “Anomalía”.

Dicho álbum, que vio la luz en octubre del 2019, tuvo su cierre de gira en el mítico Teatro Vórterix. Ya no es un dato menor considerar lo sucedido pre pandemia. Este disco que nació cuando aún no existía el COVID en nuestro país, tuvo que esperar para poder ser presentado –como oportunamente llegaron a hacerlo-, por todo el país.

No quepan dudas, es un gran plan: Un teatro legendario, una bebida en mano y el calor de la gente en este frío invierno, todos esperando por lo mismo, por lo que nos une, la música.

Cerca de las 19.30 horas, Biomental fue la banda encargada de abrir la noche. Fernando Santos en voz, Luciano Agustín en bajo, Karim Benegas en guitarra y Facundo Giuffrida en batería hicieron, sin duda alguna, que el público olvidara el frío que habita en las calles porteñas. Aunque sus propios integrantes prefieren llamar a su música como género: “Mental”, el metal experimental y el rock pesado hicieron mover la cabeza a todos aquellos que los escuchamos. La potencia en la voz, la claridad para expresarse, y tanto el virtuosismo como la templanza en la guitarra y en el bajo generó la grata sorpresa a más de uno de los allí presentes.

Grupos de amigos y amigas, padres con hijos, abuelos con nietos, todos esperando el comienzo del final, que llegaría cerca de las 21 horas.

Gaspar Benegas, Lucas Argomedo y Ramiro Naguil iniciaron la noche con el mismo comienzo de cada uno de estos shows dados a partir del lanzamiento del álbum: “Demoledor” fue la canción que inició el comienzo del fin, al igual que la apertura del mismísimo disco.

No hace falta, probablemente, mencionar el nivel y la talla de músicos que son los integrantes de este power trío, los antecedentes –y presentes- musicales de cada uno y el virtuosismo que invocan en cada show que brindan.

El pogo se hizo presente desde el primer tema. Andy Carbonel, quien se encarga del sonido de la banda, se encontraba también desde el público controlando todo a la perfección. Así también es necesario mencionar el juego de luces que habita en cada uno de los recitales de La Mono, la impecable iluminación no se puede dejar pasar.

¿Cómo será, para un músico, “despedir”, aunque simbólicamente, a un disco? Aun sabiendo que vendrán más, aun sabiendo el presente que atraviesa a sus integrantes –laboralmente-, aun teniendo la certeza que muchos de los temas de dicho disco seguirán sonando, de ahora en más, y muy necesariamente, en cada próximo concierto que den.

En el intento de rememorar un evento cuya carga emocional es generada por la música y atraviesa, inevitablemente, a cada una de las personas presentes de manera distinta, pueden apreciarse infinitas miradas o puntos de vista de una misma situación. Lo cierto es que puede asegurarse que a este trío, llamado La Mono, nada le falta para ser una gran banda. Sus letras generan emoción, adrenalina y también, te hacen tomar consciencia. “Huellas de otoño” fue la cuarta canción de la noche, después de “Capitanes” y “Diosa Natural”. “Esta canción se la dedicamos a la lucha de los padres del Bolsón, por la trata de sus hijos y de otros chicos”, dijo Gaspar antes de dar comienzo al tema.

Podría sostenerse que cuando La Mono suena, el corazón bombea con más fuerza y uno, como espectador, no se explica cómo tanta intensidad sonora puede funcionar a la vez como un reloj. Tan sólo, una guitarra que se dispara entre sonidos cautivantes al estilo de Jimi Hendrix, hace que eso suceda.

“No te duermas” y “Sueños de perdedor” fueron las canciones elegidas para seguir en la lista. Es que claro, “Anomalía” es el despliegue de once rolas imposibles de dejar pasar. Es de esos discos que se dejan escuchar, de principio a fin. Podría ser, incluso, de muchas maneras. Acompañado o en soledad. Con un whisky en mano o sin él. Sentado y moviendo los pies (como incluso, sucedió en los primeros conciertos brindados por La Mono en presentación de este disco) o saltando de un lado a otro.

La definición de Anomalía encaja a la perfección con todo lo que trajo este material: Cambio o desviación respecto de lo que es normal, regular, natural o previsible. La tapa del disco, ilustrada –nada más y nada menos- que por el Indio Solari y diseñada por Colo Gede muestran a una mujer y a dos payasos un tanto diabólicos y hacen así, a algo completamente distinto a lo normal, regular, natural o previsible. Es así: Nombre y arte del disco van de la mano, a la perfección.

La potencia del rock no terminó ahí. La lista siguió con “Platos dorados” y “Manos de Neón” tema que quizás, no puede tener un mejor comienzo para este cierre: La espera terminó. Niños, mujeres y hombres sobre los brazos de otros compañeros en el pogo. Seguidores de la banda con máscaras de gas en sus rostros. Remeras de La Mono, su grupo de fans, los llamados “Monkeys”. Probablemente y por qué no, también, grupos de personas que veían en vivo a la banda por primera vez. El llamado poderoso de atención de esos grupos de amigas, donde sólo una se sabía todos –y cada uno de los temas- de la banda, pero ahí estaba, con dos amigas más, que festejaban cada canción como si se tratara de su artista favorito. El poder de la música se hizo presente una vez más.

La mesura pero así también la potencia de Lucas Argomedo al mando del bajo es increíblemente destacable. Quien en algún momento de la noche, convidó de su petaca a Gaspar. Los falsetes de Gaspar, su voz. Y no sólo eso: ¿Cómo no repetir la palabra virtuosismo” en estos fragmentos? Quizás si una persona ve tocar la viola en vivo a Karim, su hijo, quien tocó previamente con Biomental, su banda, y sin saber el parentesco que los une, puede llegar a asociar la tranquilidad con la que ambos tocan dicho instrumento, pero el potente y furioso sonido que emanan de la misma. La precisión en la batería cuyos palillos hace sonar descomunalmente Ramiro Naguil completa a este power trío que posee una gran calidad instrumental, letras feroces y un sonido intenso y arrollador.

“Semidiós” y “Animal”, canciones pertenecientes al primer material discográfico de la banda, fueron los temas que siguieron en esta gran noche. “U3”, “Sin dudar” y “Tierra y cobre”, los posteriores.

Los puntos altos en los shows son consideraciones que jamás faltan. Y así sucedió, una vez más el viernes en Vórterix, cuando La Mono tocó “De tu mano”, uno de esos temas que explotan musicalmente en su estribillo y que van acompañados de una letra tan sensible como hermosa. Seguidamente sonó “Somos banderas” y así fue como el cierre, la despedida, el final de esta gira iba llegando a su fin con “Marea virtual” y “Autodestrucción”.

“Anomalía”, material que tuvo su presentación el 2 de noviembre del 2019 en Palermo Club, y cuya gira se inició en The Roxy el 19 de agosto del 2021, ya bajo el gran #AnomalíaTour, y cuando aún todavía los recitales se apreciaban desde una silla, llegó a recorrer lugares del país como: Córdoba, San Luis, San Juan, Mendoza y La Plata. Resta ahora, quedarse con estos dos discos –lanzados hasta el momento- bajo el brazo, recordar los shows brindados y sobre todo, esperar el nuevo material discográfico de esta power trío osado de nuestra música, lleno de presente y futuro.

 

 

Fotos: @mtsrey10

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