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Un aniversario es por definición el día que se cumple un número exacto de años desde que se produjo un acontecimiento. Algunos pueden ser incómodos protocolos, pero otros son excelentes excusas para recordar algo valioso, y hoy es uno de esos momentos porque el 28 de junio de 1999, Gustavo Cerati publicaba su segundo trabajo solista, Bocanada. Era el lanzamiento definitivo de la carrera del ex guitarrista de Soda Stereo y que había generado mucha expectativa, dudas e interrogantes dentro de la escena del rock nacional acerca de cómo sería esta nueva etapa sin sus clásicos compañeros de ruta. Algo similar le ocurriría, años después, al Indio Solari en 2004 y a Andrés Ciro Martínez en 2010.
Pero para llegar a ese 28 de junio, Gustavo recorrió un largo camino que comenzó casi dos años antes, en el estadio Antonio Vespucio Liberti el 20 de septiembre de 1997. Aquel día, Soda Stereo cerraba su última gira, su último concierto. Junto a Charly Alberti y Zeta Bosio y ante más de 60 mil personas que colmaron el estadio Monumental y que presenciaron el famoso “gracias totales”, le puso punto final a la banda más grande de toda latinoamerica.
En febrero de 1998, Miles Copeland el histórico manager de The Police y hermano del baterista Stewart Copeland, miembro original de la banda de Sting, lo invitaba a formar parte del tributo latino al trío de Londres que tanto lo habían influenciado. Miles le comenta que Sting no formaba parte del proyecto pero si los otros miembros de la banda, Andy Summers (guitarrista) y Stewart Copeland (baterista). Le pide que elija una canción para interpretar, y Gustavo se decide por “Bring on the night”. La grabación se llevó a cabo en Los Ángeles y ese tema, terminó siendo el más destacado del disco “Outlands D`Americas” en el que participaron Enrique Bunbury, Control Machete y Los Pericos, entre otros. Luego Miles le ofreció a Gustavo hacer una gira por Latinoamerica y Europa. La idea original era interpretar los temas del disco e invitar a los diferentes músicos que también habían participado del tributo. Cerati agradeció pero finalmente rechazó la propuesta.
Recluido en su casa de Vicente Lopez, que compartía junto a su esposa Cecilia Amenábar y sus hijos Benito y Lisa, Cerati se encerró en el subsuelo de la casa donde montó su estudio y laboratorio de sonidos Casa Submarina. Junto a Flavio Etcheto y Leo García, Cerati comenzó a trabajar en su nuevo álbum, ahora como ex líder de Soda Stereo. En un primer momento el proyecto se llamaba: Iluminado.
El primer show fue el 20 de noviembre de 1998 en el Centro Cultural Recoleta como una de las atracciones del festival Francofolies, organizado por la revista Los Inrockuptibles y con MTV como promotor del evento. Las entradas para aquel festival, que reunía a bandas francesas con grupos locales como Carca, El Otro Yo, IKV entre otros, costaban $12 pesos. Junto a Gustavo los músicos chilenos de Plan V completaban una banda en la que Etcheto y García operaban samplers. "Hicimos temas de Colores santos y de Amor Amarillo. Era muy la época de hacer música con el sampler, escuchábamos mucho a la banda alemana Love Inc.", cuenta Leo García, que por entonces preparaba Vital, su debut solista. “Por un lado Gustavo se encontraba con Flavio Etcheto y componían cosas y después se encontraba conmigo por separado". Recordaba L. Garcia para una entrevista.
"Recuerdo que hablábamos, más que hacer música. Él todavía no tenía manager ni había decidido quién iba a tocar la batería ni el bajo".
Los nombres de Christian Basso (bajista de Fricción, Clap, La Portuaria, Charly García) y Aitor Graña (baterista de Juana La Loca y Virus) sonaron en un principio para quedarse con dos puestos disponibles de la banda. No es casual que los roles que durante más de quince años ocuparan Zeta Bosio y Charly Alberti fueran los últimos en completarse, pero quienes se hicieron cargo de esos lugares fueron Fernando Nalé y Martín Carrizo. Nalé la descocía como bajista de los Illya Kuryaki & The Valderramas y Carrizo desde la batería provocaba éxtasis hasta en aquellos que no se bancaban la intensidad metalera de A.N.I.M.A.L. Ambos se morían por tocar con Cerati y cumplirían su sueño.
Cerati de por entonces 39 años estaba al frente de una banda que contaba con músicos mucho más jóvenes que él y con menos experiencia. Se encontraba en una etapa de transformación personal y musical, era más sofisticado, y estaba alejado de la zona de confort que había obtenido con Soda Stereo. Bocanada es un disco ambicioso que conecta el ánimo experimental de Cerati con su irrenunciable convicción pop que plasmó un climax suntuoso con un estilo difícil de entender para los críticos especializados de la época que se negaban a soltar el mito Soda Stereo.