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La ciudad del rock recibió, este sábado, a más de 45mil personas desde distintos puntos del país para uno de los eventos más esperados del 2024.
Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado cerraron el año en una fiesta que logró concentrar multitudes en las calles aledañas al predio. Miles de personas llegando al pueblo en micros que estacionaban como tetris, fernet y cervezas por doquier, puestos de remeras y gorros de Los Redondos, asados en las veredas, trapos y más trapos: todo, en un recorrido que abarcaba unos cuantos kilómetros, hasta toparse prácticamente con el Río.
La Ruta 41 fue la principal protagonista durante toda la tarde, canal principal de acceso, aunque no el único. Desde las 17 horas, la fila ya recorría varias cuadras, esperando a que las puertas abran y que comience la magia.
“Barbazul vs el amor letal” fue el primer sacudón de la noche seguido, ni más ni menos, que por “Fuegos de octubre”, acompañado de fuegos artificiales. El público presente ya se notaba atónito desde el principio de lo que serían 32 temas casi, ininterrumpidos.
“El charro chino”, “Por qué será que Dios no me quiere”, “Esa estrella era mi lujo”, eran las canciones que consecutivamente mientras, a través de las pantallas, podía apreciarse la marea humana convocada en el Balneario Municipal de Baradero.
“Me mata limón” y “La pequeña mamba”, tema perteneciente a El ruiseñor, el amor y la Muerte, quinto álbum del Indio solista que expresa tanta sencillez y romanticismo como un solo concepto.
Innegable es la gran banda que es Los Fundamentalistas: Gaspar Benegas, Baltasar Comotto, Fernando Nalé, Pablo Sbaraglia, Deborah Dixon, Luciana Palacios, Miguel Ángel Tallarita, Sergio Colombo y Ramiro Lopez Naguil; cada uno con una presencia imponente sobre el escenario, se lucieron en sus respectivos momentos.
“Submarino soluble” fue el tema previo a “El infierno está encantador esta noche”. Más allá de encontrarnos en diciembre, la noche fresca en la ciudad del rock se hizo presente, con temperaturas por debajo de lo esperadas para la atura del año. Pero el calor, sin dudas, llegó por el desborde de emoción desmedida con cada uno de los temas que acompañaron la setlist de la noche.
La puesta en escena fue impactante durante todas las horas que duró el show. Las dos pantallas en los laterales del escenario estuvieron más que bien logradas y mostraron desde videos, el público y sobre todo, al Indio cantando varias de las canciones que se pudieron apreciar.
“Un pacman en el Savoy”, “Nueva Roma”, “Una rata muerta entre geranios”, “Beemedobleve” y “Criminal mambo” dieron lugar a quizás, uno de los temas más esperados por la media del público presente: “Había una vez…”.
“El que la seca la llena” fue el tema en el que, el dream team, utilizó -nuevamente- para extender la versión original y convertir, al menos por un rato, un recital de rock, en una fiesta casi electrónica.
“La banda suena, tan lindo hoy”, dice el Indio al final de dicho tema y sí, nadie puede poner en tela de juicio que Los Fundamentalistas es una de las bandas más aclamadas del país.
“Veneno paciente” y “Pinturas de guerra” dieron paso a que Luciana Palacios se ubique en el centro del escenario para cantar “Mi perro dinamita”.
La pasión desmedida que generan las canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota es tan real como infinita en el tiempo. Dentro del público, podían verse grupos de amigos, parejas y hasta familias con niños y niñas en los hombros de sus padres y las remeras de Los Redondos.
“Un ángel para tu soledad”, “Torito es muerto”, “Amnesia”, “Flight 956” y “Sheriff” fueron la antesala de los temas que terminaron de explotar y que, al mismo tiempo, punteaban el final de este hito.
“Maldición va a ser un día hermoso”, “Nadie es perfecto/Ñam fri fruli fali fru”, “Porco Rex” y “Juguetes perdidos”, donde una vez más, se alzó un trapo de unos cuantos metros sobre el extenso y vasto público marcaban las últimas 3 canciones de la noche: “Mi genio amor”, “Mariposa Pontiac – Rock del país” y, como no podía ser de otra manera: “Ji ji ji”, con el pogo más grande del mundo y fuegos artificiales que iluminaron una ciudad convertida en un mito.