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La cantante inglesa se fue muy temprano, cuando recién había editado dos discos. El 23 de julio de 2011, después de varios días de tomar alcohol sin parar, Amy Winehouse murió en su cama, a los 27 años.
La encontró sin vida su guardaespaldas, que se dio cuenta que estaba muerta cuando intentó despertarla por segunda vez en el día, poco después de las 3 de la tarde. En el piso de la habitación había dos botellas de vodka vacías. La causa de la muerte fue: “intoxicación por alcohol”.
El día anterior a su muerte, Amy había estado bebiendo, escuchando música y mirando la televisión hasta las 2 de la mañana, según el relato del hombre. Años más tarde reabrieron la causa y volvieron a investigar todo desde cero. La conclusión fue la misma, aunque su familia alega que la bulimia también fue causante de su trágico final.
Los primeros pasos de su carrera los hizo cantando con el grupo local Bolsha Band, y al mismo tiempo se desempeñaba como periodista de espectáculos para la World Entertainment News Network (WENN). A comienzos de los 2000, la voz de Amy empezaba a destacarse. Se convirtió en la vocalista principal de la National Youth Jazz Orchestra y, al poco tiempo firmó un contrato con 19 Management, la productora del popular empresario de la industria de la música Simon Fuller, creador de la franquicia televisiva Idols y manager de las Spice Girls, Annie Lennox, hasta de David Beckham, entre otras celebridades.
Su voz todavía era un secreto para el público masivo cuando EMI y Virgin empezaron a moverse para contratarla. Finalmente la fichó el sello Island, y el 20 de octubre de 2003 lanzó su primer álbum, Frank, producido por ella misma junto a Salaam Remi, Commissioner Gordon, Jimmy Hogarth y Matt Rowe. Las influencias son innegables: Sarah Vaughan, Dinah Washington, Macy Gray, Lauryn Hill y Sinatra, por supuesto -por algo el disco se llama Frank-. Pero el éxito fue más moderado de lo que Amy había imaginado y eso la frustró un poco.
La explosión de su carrera llegó con su segundo -y último- disco, Back to Black en el 2006, justo cuando su vida amorosa atravesaba una tormenta. Amy escribió el álbum más exitoso de su breve historia con el corazón roto por su separación de Blake Fielder-Civil, quien más tarde se convertiría en su esposo. Para grabar recurrió nuevamente a Salaam Remi y sumó al productor Mark Ronson. Además reclutó a la banda de Sharon Jones, The Dap-Kings, para seguir incursionando en el R&B contemporáneo y en ese estilo neo-soul que ella misma se ocupó de llevar a lo más alto de los rankings.
El documental de Kapadia muestra algunas imágenes de su fatídico último show en Belgrado, Serbia, un mes antes de su muerte. También se puede ver en YouTube.
La última vez que Amy Winehouse se metió en un estudio de grabación fue para interpretar una de las canciones favoritas de su papá junto a uno de sus cantantes predilectos: el clásico de jazz “Body and Soul” a dúo con Tony Bennet.