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LAS PELOTAS VOLVIÓ AL ESTADIO OBRAS

  

¿Cuál es la clave del éxito de una banda que tiene más de 30 años en la escena y sigue vigente?

Reinventarse y aun así mantener la nostálgica y eufórica pasión por los clásicos podrían mencionarse como algunas de las grandes virtudes que tiene la banda nacida a finales de la década de los ’80.

Las Pelotas se presentó, una vez más, en el Estadio Obras Sanitarias este viernes 25. La Av. del Libertador se llenó, desde temprano, de trapos y público pelotero que arengó la previa hasta con fuegos artificiales.

Esa manera diferente, distintiva, efusiva que tiene la música –y en especial el rock- de hacer vivir, a cada una de las personas, como si fuera, prácticamente, el último día de sus vidas, como si nada más importara.

La constancia de una banda que traspasó generaciones y que transitó gobiernos, crisis y golpes a lo largo de los años, demostró una vez más esa combinación perfecta de emoción y fiesta que viven con su público cada vez que se reencuentran.

“Combate” fue el tema elegido para dar inicio pasadas las 21 horas, con un Germán Daffunchio expresivo, sentimental y conectado con la gente. Para todo aquel fanático de Las Pelotas, la predicción de la noche podía llegar a darse de la siguiente manera: Que la banda arranque con un tema que, hacía tiempo no tocaba en vivo, demostraba que sería una noche especial, llena de esas canciones que todos quieren pero no esperan escuchar en vivo.

Con un estadio colmado de gente y donde lo que sobró fue calor, el viernes recién le daba inicio a lo que fue una setlist de 34 temazos, que repasaron desde el primer hasta el último disco de estudio de la banda, casi en su totalidad instalada en Nono, Córdoba en la actualidad.

¡¿Estamos bien?! La infaltable pregunta de Daffunchio que se hizo escuchar detrás del grito de los presentes precedía a “Orugas”, “Al final qué somos”, “Qué podés dar” y “Ya no estás”.

Suele esperarse, en un recital, que cada engranaje tenga su momento de lucimiento. Lo curioso es que se dé simultáneamente, como ocurrió en esta ocasión: La calma de Tomas Sussmman en la guitarra, la sonrisa radiante de Gabriela Martínez en el bajo, el disfrute en los teclados (y el fundamental acordeón) de Sebastián Schachtel, la precisión en la batería de Gustavo Jove, la alegría en los vientos y percusión del Pollo Gómez Ferrero y la energía de Gaspar Daffunchio –también en guitarra- encajaron perfectamente con el sentimiento expresado en cada canción por Germán.

Pasadas las canciones “Algún día será mejor”, “Dando vueltas”, “Víctimas del cielo” y “Ve atrás”, el frontman le contaba a su público que, en esta oportunidad, se iban a tomar el atrevimiento, o, mejor dicho, privilegio –para todos los que estuvimos ahí- de tocar esos temas que ya casi ni recordaban. Así fue que entre esas melodías casi perdidas sonó, por nombrar algunos: “El ñandú”, “El chupetón”, “Saltando”, “El fantasma no muerde” y “El día después”.

Una dedicatoria necesaria para toda la gente de Hurlingham y especial para el Bocha Sokol: “Tucán” y un momento íntimo de Daffunchio sólo, con su acústica y el público cantando “Blanca Nieves”, fueron parte de esos momentos increíbles, inesperados y que seguramente, cada persona allí presente se llevó en su corazón.

La totalidad de las 34 rolas elegidas ganaron sentido en su orden y hechizaron totalmente a una ciudad desbordada por el sudor del –casi- verano. El agite en los momentos que lo requieren, como al mando de “La clave del éxito”, la crudeza pelotera que hace siempre frente a las situaciones que atraviesa el país y el cierre esperado con “Capitán América” y “Shine”, dan nota de lo que es una banda tan grande, tan honesta y tan humilde como Las Pelotas.

No es casualidad que su público, el de toda la vida, el de los últimos años y el que aún hoy en día comienza a sumarse, sienta cada canción como propia, conozca a la banda como a una gran familia, viaje desde cualquier punto del país sólo para ver una vez más a la banda de su vida, Las Pelotas, que, aunque con más de 30 años en la industria, no deja de sorprender, de emocionar, de hacer sentir y de transmitir.

La clave del éxito de Las Pelotas, es, sin lugar a dudas, la perfecta combinación de su honestidad y humildad con el amor, la fidelidad y la lealtad de su público pelotero.



Autor:Antonela Rossi (@antorossm)

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