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Emmanuel Horvilleur presentó Mi Año Gótico en C Art Media, confirmando el gran momento artístico que atraviesa. El disco, compuesto por diez canciones, es el eje de esta etapa y se vio reflejado en el repertorio con temas como “Supersuave”, “En la moto”, “Tu cara de culo”, “Manicomio”, “Ya es tarde” y “Santo Domingo”. Pero el show fue mucho más que la presentación de un disco. Horvilleur armó un recorrido que atravesó distintas etapas de su carrera solista, mezclando ese material más reciente con canciones que ya son parte de su identidad musical.
Desde el comienzo con “Share” y “Santo Domingo”, el show mantuvo un ritmo sostenido que continuó con clásicos como “Yo soy la disco”, “1000 días”, “Llámame”, “Amor loco”, “19”, “Hermano plateado” y “Tu hermana”. Uno de los momentos más celebrados fue “12:30”, que suele ser de esas canciones que cambian el clima de la noche y reciben una respuesta inmediata del público. A partir de ahí, el recital fue ganando intensidad hasta un cierre que también miró hacia su historia, con las interpretaciones de “Abismo” y “Jugo”, antes del final definitivo con “Radios” y “No como”. Más allá del repertorio, uno de los grandes atributos de Horvilleur sigue siendo su presencia en escenario.
Con una naturalidad que solo dan los años de experiencia, manejó los tiempos del concierto, alternó momentos de alta energía con pasajes más íntimos y mantuvo una conexión constante con el público. Su carisma, su manera relajada de moverse y ese estilo descontracturado hacen que cada tema tenga su propio peso, sin necesidad de grandes artificios. Se percibe el oficio detrás de cada gesto, pero también una frescura que evita que el show se vuelva previsible.
En definitiva, más que apoyarse únicamente en la nostalgia o en el impulso de un lanzamiento, Horvilleur dejó en claro que Mi Año Gótico es un paso más dentro de una carrera que sigue evolucionando, con un artista que mantiene intacto su encanto escénico y domina el escenario con la tranquilidad que da la experiencia, reinventándose sin perder esa identidad que lo distingue desde hace más de tres décadas.